INAUGURACION DEL HIPODROMO DE LASARTE

En 1916 el Duque de Tamames es sustituido por el Marqués de la Mina, hijo del también presidente Duque de Fernán-Núñez. En ese mismo año; el 2 de julio, se inauguré el Hipódromo de Lasarte en San Sebastián, asistió S.M. El Rey Alfonso XIII y la Reina María Cristina. La primera carrera la ganó Milton, de la Cuadra Anea y estaba dotada con 2.000 pesetas. 

La inauguración del hipódromo de Lasarte, en San Sebastián, fue un revulsivo que, de entrada, hizo que en la primera temporada se celebraran 41 días de carreras. El Gobierno francés había prohibido las carreras con motivo de la L’ Guerra Mundial y George Marquet, propietario del casino de San Sebastián, se dio cuenta de que en el país galo había quedado un gran contingente de caballos que no tenían donde correr. En vista de ello, le encargó al belga Adolphe de Neuter —más tarde preparador de la cuadra de carreras de Alfonso XIII— la rápida construcción de un hipódromo. Esta se llevó a cabo en pocos meses y el nuevo recinto pudo dar cobijo y premios a 400 caballos franceses. La anemia de La Castellana no pudo resistir la inyección de sangre nueva que suponía Lasarte, y este hipódromo se convirtió en el foco del esplendor artificial que vivió nuestro turf hasta 1918. Un año antes, aprovechando la euforia, Marquet había creado un hipódromo en Santander, en el que se dieron carreras hasta 1921. 

El esplendor del período 1916-18 terminó tan repentinamente como había empezado, aunque dejó a España con un sistema de carreras más moderno, desarrollado, racional y orientado hacia la selección. En 1919 se disputé por primera vez una de nuestras grandes carreras intergeneracio­nales, el Gran Premio de Madrid; ese mismo año se inauguré en terrenos de la Casa Real, el hipódromo de Aranjuez, en el que se compitió hasta 1934. 

Encuadrado entre frondosas alamedas, estaba caracterizado por rectas muy largas. 

El programa se alternaba con Madrid, celebrándose reuniones los jueves. El primer ganador en aquellas pistas fue la yegua MENTHE, criada por el Conde de Saint Phalle nacida en Francia e importada por el Duque de Toledo. 

Aquel año de 1919 la Sociedad atravesaba por uno de sus mejores momentos, prueba de ello es el número de jornadas de carreras celebradas: setenta y nueve, repartidas como sigue: tres en Sevilla, cinco en Barcelona (primavera), dos en Aranjuez, veinticuatro en Santander, once en Madrid (primavera), diecinueve en Lasarte, nueve en Madrid (otoño), seis en Barcelona (otoño). 

Con una noticia excepcional se inicia en 1922: va a disputarse en Lasarte el premio con la mayor dotación del mundo: 500.000 pesetas de las de entonces. Se corrió el 10 de septiembre con dieciséis contendientes, ganándolo Ruban, del Duque de Toledo, con una genial monta de Lyne. 

En 1927 el Conde de Torre Arias sustituye al Marqués de la Mina en la presidencia de la Sociedad. 

En esos años los caballos reclamados en carreras de venta alcanzaban precios de hasta 7.500 ptas., aunque lo normal eran las pujas de alrededor de 3.000 pesetas. 

Resumiendo el período de 1919 y 1931, las carreras de caballos en España viven un tranquilo período de desarrollo, apoyado en el interés y afición que por las mismas muestra Alfonso XIII. El nivel de competencia por las grandes carreras es aceptable, aparece por primera vez un núcleo de aficionados y la cría empieza a desarrollarse por las líneas correctas. La Castellana y Lasarte se alternan como escenario de carreras estelares, aunque a Lasarte le cabe el honor de celebrar la carrera de mayor importancia y dotación, en términos relativos, jamás celebrada en España. De todas formas, y como nunca ha sucedido en nuestro país, la industria del turf no alcanzó un gran desarrollo, y las carreras, aunque más conocidas que en otras épocas, no llegaron a ser realmente populares. 

Desde un punto de vista jurídico, el 9 de diciembre se crea la Dirección de la Cría Caballar y Remonta. Es sustituida por una Real Orden del 19 de julio de 1918, constituyéndose en el Ministerio de la Guerra la sección de Cría Caballar y Remonta. Poco después, en septiembre de 1919, un Real Decreto le da la denominación de Dirección y Fomento de la Cría Caballar en España, permaneciendo en el Ministerio de la Guerra. Una Real Orden del 5 de abril de 1921 aprueba el reglamento provisional para el régimen interior de dicha Dirección. Por último, en abril de 1925, al reorganizarse el Ministerio de la Guerra, la Dirección y Fomento de la Cría Caballar se funde con el organismo llamado Sección de Caballería y Cría Caballar, cuyo jefe es un general del arma de caballería, dividiéndose en cuatro negociados. De él depende la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España.  

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