MAS DE UN SIGLO Y MEDIO DE HISTORIA

Estas primeras carreras calaron hondo en el ánimo de los aristócratas; de tal manera que el 23 de abril de 1841 se creó una junta de Instalación compuesta por los duques de Osuna, Veragua y San Carlos, marqueses de Alcañices, Santa Cruz, Castelar, Perales, Casa de Irujo, Santiago, de los Llanos de Alguazas y de Terranova y D. Francisco Falcó, según reza el documento original, «con el objeto de formar una sociedad para fomentar y mejorar la cría caballar en España, convencidos todos de la necesidad e importancia de este elemento de riqueza pública». 

Los estatutos de la nueva entidad afirmaban que el fin de la misma era "la mejora de las razas caballares, el estímulo de su fomento por medio de las carreras de caballos y otras actividades análogas y la divulgación de las mismas". 

Una vez creada la Sociedad, el problema era conseguir un terreno para el establecimiento de un hipódromo. 

En un primer momento se pensó en los terrenos de la Casa de Campo. El Duque de Osuna y el Marqués de Casa Irujo fueron a pedir, en comisión de la sociedad, aquellos terrenos al Intendente. El tutor de S.M. la Reina Isabel II contestó negativamente.

Se  decidió entonces, alquilar la finca denominada Casa Blanca en la ribera del canal del Manzanares (a la altura del cuarto Molino), que se acondicioné como hipódromo.  . 

Casi dos años justos transcurrieron hasta la verificación en España de las primeras carreras públicas de caballos, el 20 de abril de 1843. 

La primera carrera celebrada estuvo dotada con 6.000 reales y se celebró en dos mangas sobre la distancia de 3.000 varas, ambas mangas tuvieron como ganador al caballo Padoga, de la yeguada del Marqués de Guadalcazar que completé el recorrido en 5 minutos y 7 segundos. 

También se celebraron dos carreras de Guerra en dos mangas. Tras un breve descanso, los ganadores se enfrentaron en una especie de final, resultando ganador el caballo Céfiro, propiedad del Duque de Osuna. 

Probablemente tanto Pagoda como Céfiro fueran caballos cruzados y no de Pura Sangre. 

En poco tiempo prosperó la Sociedad y entraron a formar parte de ella la Reina Isabel II y los Infantes, quienes la tomaron bajo su amparo. 

En aquella época, aunque con reglamentación rudimentaria, los jinetes ya se pesaban. 

El Duque de Osuna, artífice de la Instauración del turf en España, muere en 1844. Le sucede en el título de Duque de Osuna, así como en el cargo de Presidente de la Sociedad, su hermano Mariano Téllez-Girón. Este, también conocedor del desarrollo que el turf estaba alcanzando en Inglaterra y Francia a lo largo de su mandato, importé caballos y trajo profesionales de dichos países para intentar elevar el nivel de nuestras carreras. 

En 1845 se celebraron ya carreras en el nuevo «hipódromo» o recinto de la Casa de Campo, pero aún sin una seria reglamentación. De esta falta de organización se hizo eco un periódico de la época, pidiendo que se mejorase el espectáculo, tomando como modelo las carreras extranjeras. 

Los días de carreras no debían de continuar sin ser muchos, pues Marichalar, en la obra citada, y refiriéndose al año 1849, dice: «Hoy es el día 10 de mayo (...) es la segunda y última reunión de la temporada...». En la década de los 40 se empezaron también a disputar carreras en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), de cuya sociedad de carreras era socio de honor el Duque de Osuna. Este reconocimiento al Presidente de la SFCCE puede entenderse como un primer precedente del papel de sociedad madre sobre todas aquellas restantes sociedades que en España organizasen carreras de caballos, que estatutariamente se otorga a la SFCCE. Como tal, ha prestado colaboración económica o de otro tipo, a la mayoría de las sociedades que han organizado reuniones de carreras celebradas en nuestro país.

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